SELECCIÓN NATURAL Y MUTACIONES IMPOSIBLES


¿SELECCIONA ALGO LA SELECCIÓN NATURAL? por Raúl Esperante (PhD, Paleontogy, Geoscience Research Institute, Loma Linda, California)


Un examen crítico a la idea principal de la teoría darwinista

Darwin articuló su teoría de la evolución alrededor de una idea central: que las comunidades de organismos luchaban por sobrevivir en un mundo competitivo donde en ciertos momentos había escasez de ciertos recursos (alimento, aire, luz, oxígeno, etc.) y que sólo los más fuertes o aventajados sobrevivían esa lucha, siendo los más débiles eventualmente eliminados. 

Este concepto central en el Darwinismo se conoce como selección natural o supervivencia del más fuerte (o más apto), y se ha convertido desde Darwin en un presupuesto indiscutible dentro de la comunidad científica evolucionista. 

Es el proceso que Darwin propuso como responsable del origen de las especies y la adaptación de los organismos a sus ambientes. Dentro de la teoría evolucionista, la selección natural explica el surgimiento (especiación) y extinción de ciertas especies, el comportamiento de todas ellas, y la aparición de los diversos órganos y su funcionamiento, tanto a nivel macroscópico como molecular. La selección natural se ha convertido en la herramienta que virtualmente resuelve todo en el mundo biológico. 

En este artículo examinamos la validez de los presupuestos evolucionistas en cuanto a la selección natural a través de algunos ejemplos concretos. 

¿Qué se entiende por Selección Natural?

Empecemos por indicar qué entienden los naturalistas por selección natural. Este concepto se puede definir de varias maneras. Una definición hace énfasis en la genética: “La supervivencia y reproducción diferencial de organismos con características genéticas que les permiten utilizar mejor los recursos del medio ambiente.”

Un segundo tipo de definición hace énfasis en la capacidad relativa de reproducción y supervivencia de las sucesivas generaciones: “La selección natural es el proceso en el cual algunos organismos viven y se reproducen y otros mueren antes de reproducirse. Algunas formas de vida sobreviven y se reproducen porque están mejor adaptadas a las presiones ambientales, asegurando que sus genes se perpetúen en el conjunto de genes…”

Algunos definen la selección natural como “la fuerza conductora del proceso de la evolución”, sin explicar lo que significa “fuerza”.

Vernon L. Avila dice que la selección natural es la “teoría de que los organismos que expresan variaciones mejor adaptadas a su ambiente sobreviven y se reproducen, y aquellos que expresan variaciones pobremente adaptadas al ambiente eventualmente desaparecen” (Avila 1995).

Problemas con la Selección Natural

El Darwinismo asume que todo es (biológicamente) bueno y que vivimos en el mejor de los mundos posibles, porque de otra manera la selección natural habría eliminado lo que no es bueno. Es una manera de finalismo. El primer problema de la selección natural es que comienza asumiendo las mismas cosas cuya existencia trata de explicar: los organismos vivos. Es decir, los organismos tuvieron su origen en variaciones al azar de los genes (cuyo origen también necesita una explicación) mediadas por la selección natural, la cual necesita de los organismos para poder actuar. En cierta manera es un concepto que se basa en un razonamiento circular: el darwinismo postula la supervivencia del más apto, y el más apto es el que sobrevive. Por tanto, el darwinismo postula la supervivencia de los supervivientes. Una tautología. Otros postulan que la muerte elimina a los menos aptos. Pero esto también es una tautología.

El fallecido eminente paleontólogo Stephen Jay Gould se dio cuenta de este problema cuando afirmó que “el principio de la selección natural se basa en una analogía con la selección artificial. Debemos ser capaces […] de reconocer inmediatamente los ejemplares mejor adaptados, y no sólo por el hecho de que sobrevivan […]. ciertas características morfológicas, fisiológicas y psicológicas son superiores a priori en nuevos entornos. Estas características confieren a sus poseedores la aptitud para sobrevivir porque están adecuadas a su función, no porque los ejemplares que las presentan tiendan a ser más numerosos en la población.” 

Piensa en estas cosas

¿Qué debemos entender por “ciertas características”? Si se trata de “rasgos” particulares aislados del resto del organismo, entonces es una grave presuposición porque lo que es o será un organismo no se determina por un rasgo u otro, sino por el conjunto de rasgos que lo conforman.

Lo que le permite al halcón cazar a sus presas de noche no son sólo sus ojos, sino también sus alas, su musculatura, su sistema nervioso, su sistema respiratorio, etc. El halcón no caza mejor porque haya desarrollado visión nocturna, sino porque es un halcón.

¿Cómo determinar a simple vista los caracteres “adaptados” al entorno y que proporcionan una ventaja al organismo de los que no lo están o de los que están peor adaptados?

En otro lugar, Gould indica que “la selección natural es el concepto central de la teoría Darwiniana —los más aptos sobreviven y esparcen sus rasgos favorecidos a la población. La selección natural es definida por la frase de Spencer “supervivencia del más apto”, pero ¿qué significa esta famosa frase? ¿Quiénes son los más aptos? ¿Y cómo se definen “adaptación”? A menudo leemos que la adaptación involucra nada más que el “éxito reproductivo diferencial” —la producción de más descendencia superviviente exitosa que otros miembros competidores de la población. […] Esta formulación define adaptación en términos de supervivencia solamente.”

Gould se da cuenta de que en éste razonamiento hay una evidente falacia, y afirma que “La frase crucial de la selección natural no significa más que la “supervivencia de aquellos que sobreviven”— una tautología vacía. […] Las tautologías son correctas como definiciones, pero no como declaraciones científicas testables —no hay nada que se pueda comprobar en una declaración que es verdad por definición” (Gould 1976).

Descripciones, no explicaciones

Se supone que la selección natural trabaja en pequeños incrementos sobre el material genético de los organismos produciendo cambios adaptativos fenotípicos y de comportamiento.

El problema es que esto no es lo que vemos cuando hacemos análisis y observación detallados. Incluso los organismos más simples consisten en partes que necesitaron estar presentes y ser correctas de inmediato, o de lo contrario habrían sido eliminadas. Las cualidades ventajosas tienen que estar allí antes de que la selección natural pueda favorecerles.

Según Lewontin (1978), la selección natural es “el mecanismo por el que se cree que los organismos se adaptan al ambiente.” En otras palabras, los organismos evolucionan adaptándose al medio ambiente, y se adaptan a medida que evolucionan.

Aparte del razonamiento circular que esto representa, ¿cómo consiguen esto los organismos? Lewontin indica que “la evolución por selección natural descansa en tres principios necesarios: Los diferentes individuos dentro de una especie difieren unos de otros en la fisiología, morfología y comportamiento (el principio de la variación); la variación es de alguna manera heredable de modo que generalmente la descendencia se asemeja a sus padres más que a otros individuos (principio de la herencia); diferentes variantes de las especies dejan diferentes cantidades de descendencia […](principio de la selección natural)”.

El problema con este escenario tan sugerente es que es simplemente una descripción de los hechos que se dan en la naturaleza, pero no es una explicación de por qué son así. Es la supervivencia del que sobrevive. Esto es como si dijéramos que una descripción de los componentes bioquímicos de la célula explica cómo se produce la evolución, o que la descripción de los elementos de un motor explica cómo funciona un automóvil. Argumentando de esta manera, se pretende demostrar que la evolución existe porque se observan los resultados, pero en realidad no se explica cómo funciona.

¿La Selección Natural incrementa la información? 

Los ejemplos clásicos de selección natural en acción implican sólo variaciones cíclicas en poblaciones fundamentalmente estables. No muestran una población encaminada a convertirse en algo más. Por tanto, es absurdo describir la selección natural como generación de información.

La Ecología y la Selección Natural 

Según Darwin, el motor de la evolución es la competencia y la supervivencia del más fuerte. Sin embargo, algunos estudios ecológicos modernos cuestionan este postulado, pues se observa que la competencia real entre especies es rara o no existente y que las poblaciones regulan su tamaño sin recurrir al desastre, la predación o la enfermedad como Darwin postuló (Kormondy 1978, Eldredge 1985).

Según WynneEdwards (1965), “Es practicamente evidente que una gran parte de la regulación del número [de individuos] depende no de las fuerzas hostiles de Darwin sino en la iniciativa emprendida por los propios animales; es decir, en gran manera es un fenómeno intrínsico.”

Eldredge (1985) indica que “…también es cierto que muchos ecólogos estos días dudamos mucho de que realmente se produce la exclusión competitiva. Algunos ecólogos incluso dudan de que la competencia entre las especies ocurra alguna vez -una conclusión no demasiado irrazonable dada la escasez de buenos ejemplos a los que podemos señalar en la naturaleza.” Los ecólogos escépticos del concepto mismo de la competencia entre las especies, los que dicen que simplemente no pueden ver ninguna evidencia de tales luchas ocurriendo hoy en día en la naturaleza, son plenamente conscientes de que muchas especies estrechamente relacionadas parecen estar evitándose unas otras”. 

Lo que uno puede observar en la naturaleza es que las especies regulan el tamaño de sus poblaciones sin recurrir al desastre, la predación y la enfermedad como Darwin y los evolucionistas postularon.

Las falacias de la Selección Natural

Cuando uno lee las afirmaciones de los evolucionistas llega a la conclusión de que la selección natural es una fuerza capaz de obtener cualquier resultado. Fijémonos en la declaración del zoólogo francés Michel Delsol, quien afirma que “al asegurar a cada generación […] el mantenimiento de una composición genética rigurosamente adaptada a las condiciones del medio, la selección natural es por completo conservadora si este medio se mantiene constante a lo largo del tiempo.”  ¿Y qué ocurre cuando las condiciones cambian? Pues fácil, la selección natural “actúa sobre los diversos equilibrios genéticos de la población para modificarlos y llegar a un nuevo equilibrio con las condiciones ambiente; entonces se comporta de manera innovadora”. (Delsol 1991)” Parece convincente, pero ¿es viable?

En esta afirmación encontramos un doble error. En primer lugar, no podemos medir la adaptación al medio. Podemos decir que hay especies “adaptadas” a su medio porque viven en él, pero entonces entramos de nuevo en una tautología: para vivir en un medio hay que estar adaptado a ese medio, y si se vive en un medio es porque se está adaptado a él. Para salir de ese círculo sería necesario medir la adaptación, lo cual no sabemos hacer.

En segundo lugar, se suponen dos papeles distintos y opuestos para el mismo factor. De este modo podemos explicar cualquier cosa en biología, pero sólo teóricamente, y solamente porque el término adaptación no está bien definido.

 

Fuente del artículo: http://grisda.org/espanol/ciencia-de-los-origenes/ciencia-2010-2014-new/ciencia-de-los-origenes-dec-2010-no-80/selecciona-algo-la-seleccion-natural/

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